DEEP HOLE II: Motas de polvo.


Ann Mary Beaumont se encontraba sentada en el enorme salón de la mansión Crawford, observando con interés las diminutas motas de polvo que un solitario rayo de Sol las hacía brillar en sus aleatorios y caprichosos movimientos que la misma temperatura del aire les provocaba.

 “Tantas motas como almas ha tenido este mundo a lo largo de su historia y que un solo rayo de luz puede provocar su brillante visión, como un dios que en su fuerza sostiene y mantiene la vida en todo su esplendor. Así hemos de ser nosotros, querida Annie: como un rayo de esperanza para el mundo. tal vez el único que le queda”. Estas palabras recordaba Ann Mary, de su última conversación con su hermano Robert Beaumont, poco antes de fallecer, dos años atrás. Ambos, descendientes de una estirpe aristocrática de las más antiguas de Europa y tal vez del mundo, estuvieron muy unidos gracias al gran secreto que su familia guardaba celosamente desde tiempos inmemoriales.

 Desde que su antepasado Ian Matthew Beaumont tuvo el primer encuentro con los dioses, cuando navegando por el Atlántico le sorprendió una gran tormenta que le arrastró junto con sus marineros a las costas americanas de Brasil. Esto ocurrió en el año 1386 cuando realizaban una travesía desde Swansea, en la costa occidental de Inglaterra, transportando material de guerra al ejército de Juán de Gante que en esos momentos iniciaba su invasión a España, tras haber desembarcado en La Coruña.

 Poco podía suponer Ian lo que dicha tormenta le depararía a él y a su descendencia a lo largo de los siglos, hasta llegar a este punto actual en el que podría ser el último de toda la historia mundial. Y en sus manos había al menos, una solución.

 De repente, mientras Ann Mary seguía ensimismada en sus pensamientos, se abrió la puerta de roble: – Señora disculpe, la señorita Ivonne y su acompañante ya han llegado y la esperan en el Salón del Cobre.

 –        Gracias Paul. Ahora mismo voy.

 La señora se levantó ágilmente dejando volar sus cabellos, ya encanecidos por el tiempo, sobre sus hombros. A pesar de sus casi setenta años, su figura esbelta y alta, le daban ese áire juvenil que solo ciertas personas consiguen mantener a lo largo de toda su vida. Los altos tacones de sus zapatos, resonaron tímidamente en el suelo de madera noble que cubría el salón, mientras se dirigía hacia la puerta donde estaba esperandola Paul para acompañarla a la estancia que ellos denominaban, Salón del Cobre.

 Ivonne se encontraba sentada cerca de la gran chimenea que dominaba el salón, conversando con su acompañante. Un no por extraño, desconocido personaje, tanto su familia como la de Ann eran viejos amigos. Desde siglos antes ambas familias estuvieron muy unidas, tal vez por compartir el secreto que en esos momentos había hecho que tanto él como Ivonne, tuvieran que ir a la mansón Crawford.

 –        Ivonne, hija, ¿Cómo ha ido el viaje?

 –        Bien, como siempre algo largo y monótono pero es cuestión de acostumbrarse.

 –        Si, tu hermano tampoco acaba de acostumbrarse al mismo según me comentó el otro dia por correo electrónico. Pero no hay más remedio, hija, que hacerlos.

 –        ¿Y donde se encuentra ahora mi hermano?¿donde estará haciendo daño ahora?. Ivonne tenía auténtica adoración por su hermano Ian, no en vano en tiempos difíciles de pubertad, fué la persona que más la ayudó. Tanto Ian como su ahora acompañante.

 –        Señora Ann, veo que sigue igual de atractiva, como siempre. Le transmito saludos de mi padre.

 –        Muchas gracias Dawer, espero que tu padre siga en perfectas condiciones. Transmítele un beso y abrazo de mi parte, cuando lo vuelvas a ver. Pero comencemos la reunión porque mucho me temo que esta será tal vez la última oportunidad que tendremos para hablar juntos. Sentaros por favor y comenzad a explicarme la razón de vuestra visita rápida.

 Dawer era uno de los componentes de la junta de estado de su país. Un país muy lejano y que no consta en los mapas actuales por ser un país escondido al mundo nuestro. Y en estos momentos, tanto su mundo como el nuestro, estaban en una situación grave y crítica, es por ello que tenían que determinar las acciones a realizar a partir de ese dia para que la historia de nuestro mundo, no terminase de forma violenta.

 –        Si señora Ann, será mejor que vayamos rápido en este tema porque lo que más nos falta ahora es precisamente, tiempo. Nuestro sistema de vigilancia ha detectado la llegada por otra parte esperada, de una nave de exploración ruso-americana, a una de las cúpulas abandonadas pero que aún mantiene uno de los generadores de energía en funcionamiento. Este grupo de exploración está situado a unos cien kilómetros de distancia del generador y es más que probable que lo descubran y decidan enviar a más gente para ya sabemos que, ¿verdad señora Ann?.

 –        Si Dawer, imagino a que te refieres y esto me obliga a que nuestra red aquí, tenga que moverse rápido. Unos hacia Ulkan –vuestro mundo- y unos pocos en las zonas de vigilancia de las entradas. No podemos permitir que descubran ninguna de ellas, y aunque sepamos lo que hacer en ese caso, no podemos arriesgar la integridad de las mismas en caso de que ‘ellos’ estén en algún grupo de invasión.

 –        Eso es lo que nos tememos. Sabemos por nuestros informantes externos que han preparado tres grupos de combate para entrar en acción en el momento en que pueda descubrirse un pasadizo hacia Ulkan…

 –        ¿Un pasadizo?¿hay algún pasadizo en esa cúpula que puedan usar? –la mirada de Ann Mary reflejaba todo el temor del mundo, en ese momento-.

–        Parece que si –respondió Ivonne-. Hay un posible camino desde el interior del generador y que en caso de que lo tomasen, los llevaría al corazón del centro energético de Ulkan.

 –        ¿Y no podeis cerrarlo, Dawer?¿como es posible que no esté cerrado?.

 –        Es imposible cerrarlo, señora, porque es precisamente la via de transporte de energía desde ese generador hacia los colectores del otro nivel. Si lo hubieran cerrado, se habría inutilizado el generador. Si ellos llegan al mismo, pueden destruir una importante parte de nuestro sistema defensivo para luego penetrar en Ulkan… a su antojo.

 –        No Dewar, no podemos dejar que eso ocurra y vamos ha hacer lo imposible para que no se descubra el generador. ¿no hay ningún medio que podamos usar para anular la capacidad de movimiento de ese grupo de exploración?.

 –        Lo hemos pensado señora, pero ‘ellos’ detectarían nuestras posiciones y las atacarían sin respetar a la población de la superficie. Destruirían zonas importantes de la corteza pudiendo ello provocar grandes seismos, con las consecuencias que conocemos. No, no podemos usar nada contra el grupo de exploración y por eso he venido, para solicitarle su ayuda aunque no sé como lo hará, si es que es posible hacer algo.

 –        No te preocupes Dewar, déjame hablar con mi hijo y que ahora se encuentra embarcado en el último superpetrolero que la compañía ha adquirido. El “Sea Sword” se encuentra en el océano Índico en estos dias, cerca de una de las entradas. Podemos hablar con uno de nuestros contactos en el Pentágono y que está destinado en Bombay. Ian es el que lo conoce bien y alguna vez ya le ha pasado información precisa. Su nombre es Jack Cassini y aunque sea de los chicos de Langley… puede sernos de utilidad.

 –        Gracias señora, esperamos que este movimiento pueda sernos de ayuda y anule la posibilidad de que ese grupo de exploración pueda descubrir el generador. Podría ser el final de todo.

 –        Hoy mismo llamaré a mi hijo y le informaré de lo que ocurre. Claro que será por un canal seguro que nadie conoce y que ya hemos usado alguna que otra vez. Ahora iros, volved a Ulkan e informad al consejo de que esta semana os haré llegar un mensaje con la información obtenida y las acciones que emprenderemos. No podemos permitir que tras más de diez mil años, ‘ellos’ consigan el control del planeta.

 –        De acuerdo madre, saldremos en un par de horas. Hemos de llamar al transporte que nos espera en el nivel uno. Solo estaremos el tiempo de espera y por supuesto, en el Salón del Cobre.

 –        Bien, pues voy a preparar el contacto con tu hermano. Os informaré esta semana de todo. Y tu Dewar, cuida de mi hija.

 –        Está en mis manos desde hace años, señora. Sabe bien que no permitiré que le pase nada.

 Ann Mary se levantó pesadamente esta vez, por la información que acababan de darle y llamó a Paul por medio del pulsador que había en el marco de la puerta del salón, para que le abriera la misma y luego se asegurase de cerrarla con el sistema electromagnéetico que protegía al salón de cualquier posible escucha, tanto por medios de radio como por medios… mentales.

 La puerta se cerró tras ella y se oyó el silbido tenue que indicaba que el sistema de protección EM, estaba activado de nuevo.

 –        Dewar ¿Qué pasará si ‘ellos’ llegan a descubrir ese fallo de protección?.

 El la miró con preocupación y a pesar de su seriedad en el rostro, si mirada desprendía mucho cariño:

 –        No lo sé querida Ivonne. Pero lo más seguro es que tengamos que luchar no solo por nosotos si no también por todos vosotros.

 En esos momentos, la campiña galesa de Swansea veía como el Sol volvía a esconderse tras la linea del horizonte que dividía el mar de ese cielo que, siendo tan hermoso, guardaba en su interior la mayor amenaza que jamás ha tenido el mundo.

 Porque en ese cielo, estaban ‘ellos’.

Saludos.

JULIUS

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5 comentarios to “DEEP HOLE II: Motas de polvo.”

  1. 🙂 me encanta¡ A la espera de la tercera parte.

  2. 😉

    La habrá…la habrá.

    Saludos y gracias, Arian.
    JULIUS

  3. Estoy totalmente enganchado a tus textos. Espero la continuación.

    Un abrazo,

    Raúl M.

  4. Jejeje… ya será menos… ya será menos.

    Pero si gusta, pués cumplido me siento.

    Saludetes y gracias.
    JULIUS

  5. Muchísimas gracias Julius, está de lo más interesante este tú sitio en los “últimos tiempos”, je, un abrazo,

    Ángela

En breve se publicará.

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